Hard work pays off!

Después de un par de meses (ajetreados) sin publicar ninguna entrada, ¡he vuelto! He desaparecido un poco porque, entre otras cosas, he estado realizando las prácticas del Máster en Traducción Audiovisual que estoy cursando.

Ha sido una experiencia muy buena donde he aprendido un poco cómo funciona el mundillo desde dentro de una agencia de traducción. He podido ver cómo gestionan los proyectos, cómo funcionan los plazos, las fechas de entrega y, lo más importante para alguien cómo yo que está empezando: he traducido. Aunque parezca una tontería y alguien diga “¿y qué vas a hacer entonces en una agencia de traducción?”. Hombre pues, a veces, cuando estás de prácticas en una empresa haces de todo menos el trabajo que deberías hacer. La verdad es que me esperaba algo así, pero no ha sido el caso. Me asignaron proyectos desde el minuto uno y he podido traducir para doblaje y voice over y subtitular diferentes programas de televisión y alguna película. Lo más sorprendente fue, al cabo de unos días, ver uno de esos proyectos en televisión. Eso ha sido lo más emocionante. El proyecto en sí era muy, muy aburrido (y creo que me quedo corta). Pero cuando escuché las expresiones que yo había traducido hacía tan solo unos días, me hizo mucha ilusión, la verdad. La ilusión del principiante, imagino.

Me entusiasma porque, realmente, no tenía muchas esperanzas de poder dedicarme a la traducción audiovisual, pero una vez más me equivocaba.

En estos últimos dos meses he hecho más entrevistas de trabajo que en toda mi vida. No sé si se alinearon los astros o si las empresas se pusieron de acuerdo, pero el caso es que he pasado este tiempo entre pruebas de traducción. Al final no hubo suerte, (por varias razones que me gustaría explicar en otra entrada) pero ésta vino por otro lado. En este caso, creo que estaba en el lugar adecuado en el momento oportuno porque, gracias a las prácticas (y quiero pensar que a mi esfuerzo también), me han dado la oportunidad de adentrarme en el mundo profesional. ¡Así que, ya puedo decir que me uno al (¿maravilloso?) mundo de los autónomos!

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Fuente

Estoy segura de que será toda una aventura, teniendo en cuenta cómo está el tema de los autónomos en este país, pero también tiene su lado positivo. Trabajar de lo que realmente te gusta es una de esas cosas, y eso, ¡no tiene precio! Decía en una de mis últimas entradas que me gusta pensar que todo llega, y así es. Cómo suelen decir en inglés: hard work pays off!

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Preguntas y más preguntas

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Hace unas semanas hice una entrevista de trabajo para un puesto en una central de reservas de una empresa multinacional. Buscaban urgentemente a una persona que hablara inglés y alemán para estar en un call center y no les importaba que no tuviera experiencia. Mi sorpresa fue que, al ver mi currículo, la persona que me hizo la entrevista me miró muy seria y me dijo: “Ah, pero veo que eres traductora. Nosotros buscamos a alguien que quiera quedarse en la empresa. Supongo que tu quieres dedicarte a la traducción”. Supones bien, pensé.  Lo más gracioso fue que, dos minutos antes, ella misma me había dicho que los contratos que hacían eran de máximo 6 meses.

Cuento todo esto porque en ese momento no supe si reír o llorar. Se me ocurrieron mil cosas que decirle a esta persona. Podría haberle dicho que ojalá fuera traductora, que ojalá alguien me diera una oportunidad sin tener experiencia. ¡Ay!, si supiese lo complicado que es hacerte un hueco en el mundo de la traducción. Y es ahí a donde quería yo llegar. 

Hace más o menos un año que acabé Filología Inglesa y que decidí coger “el camino difícil”. La mayoría de mis compañeros de promoción escogieron lo que yo llamo “el camino fácil”. No es que lo sea, (que no se me echen encima los profesores) me refiero simplemente a que, cuando estudias filología, la gente automáticamente asume que quieres ser profesor de inglés. Pero ese no era mi caso, a mí nunca me ha gustado dar clase y tenía clarísimo desde el primer día que lo mío no era eso. Al acabar la carrera decidí formarme en traducción, concretamente, empecé el máster en Traducción Audiovisual del ISTRAD (que por cierto, está muy muy bien) y también empecé a informarme sobre el sector para saber cómo funcionaba, cómo acceder al mercado laboral y, en definitiva, cómo hacerme un hueco en la profesión. Es ahí cuando comenzaron los bombardeos de información, que básicamente me llevaron a una conclusión: hay que buscarse la vida. Y ahora diréis que en cualquier profesión tienes que buscarte la vida tú mismo. No lo discuto, pero en este caso especialmente. Puede que, a los estudiantes de Traducción e Interpretación les expliquen cómo funciona el mundillo durante la carrera, pero a los estudiantes de filología como yo, no nos dan ni una pista. Y son muchas las preguntas… ¿Quiero trabajar en plantilla? ¿Cómo y dónde busco empresas de traducción? ¿Me presento en la empresa con mi CV o lo envío por email? ¿Me hago traductor autónomo? Y en ese caso, ¿Cómo consigo clientes?  ¿Se puede vivir de la traducción? Y la más importante: ¿Por dónde empiezo?

Yo ya he pasado la fase de todas esas preguntas y durante estos últimos meses me he dedicado a mejorar y adaptar mi CV y a enviarlo a agencias de traducción, he hecho varias pruebas (fallidas) e incluso me estoy planteando ser traductora autónoma. Cómo veis, no he hecho más que empezar y os aseguro que siguen quedando muchas preguntas en el aire. Eso sí, ¡las ganas de adentrarme en en este mundo no me las quita nadie!